Cómo cuidar los muebles en piel
Mar 28, julio 2015
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Decorar con muebles de piel siempre es una buena opción por su durabilidad, ahora bien, a la hora de lograr que conserven su aspecto original, ya es otra cuestión. Sobre todo en climas como el nuestro (Santo Domingo), suele ser muy agresivo con éstas texturas. Ya sea por el calor, la humedad y muchas veces la exposición del sol (hasta un ventana cerca del mueble en cuestión), son elementos que estimulan el desgaste del mueble.

Un mueble de piel aporta un aire señorial a la decoración, y hasta cierto respeto, por esto, es bueno conservarlo de la mejor manera posible. Aparte, de que un buen trato, nos permitirá contar con éste, durante un largo tiempo. Un factor muy importante es la colocación la pieza, puesto que debemos tomar en cuenta la entrada de luz de la habitación, y tampoco colocarlo cerca de aparatos que puedan irradiar calor. Cuando la piel o cuero, recibe calor, tiende a agrietarse y presentar descoloración en la parte afectada.

Los cuidados, aunque no son “especiales” deben ser diarios. No debe esperarse a que el mueble “luzca” sucio para ser limpiado, así que no dejes que se acumule polvo. Utiliza un paño suave o de microfibra. Además, puedes valerte de la aspiradora para eliminar toda la suciedad. Colócale un cabezal pequeño para así poder limpiar los rincones más complicados, como puede ser bajo los cojines de un sofá de cuero.

Otra de las medidas para curar tus muebles de cuero será aplicar con cierta frecuencia productos que ayuden a mantener el cuero en perfecto estado, y es que al tratarse de piel natural requerirá de una hidratación periódica para evitar que se reseque. Para ello, deberás adquirir un producto específico para tratar muebles de cuero —tipo aceite, crema o similar— que podrás encontrar en supermercados y mueblerías. Será necesario que sigas las instrucciones del fabricante acerca de la frecuencia de uso y la aplicación de este tipo de acondicionadores.

Aunque no es tan recomendable, hay quienes optan por remedios caseros como aplicar crema hidratante o leche desnatada sobre las superficies de cuero para garantizar su hidratación.

Contrariamente, no está indicado limpiar el cuero con agua y jabón o cualquier otro producto de limpieza genérico que contenga componentes químicos, puesto que podría resultar demasiado agresivo para la piel natural y estropearla de inmediato. Así pues, en caso de que se te vierta algún líquido sobre tu mueble de cuero, deberás limpiarlo de inmediato con un trapo seco o papel absorbente de cocina. De esta forma, evitarás que penetre y se seque, formando así una mancha sobre la piel.